A finales de noviembre, la asociación no gubernamental ecologista Greenpeace señaló el poco ecologismo del sector de los videojuegos, en concreto en referencia a Microsoft y Nintendo.
En el caso de la empresa japonesa, responsable de Wii, Nintendo DS y la 360, se le otorgó una puntuación de 0 sobre 100, debido principalmente a que, según indicó Greenpeace, la compañÃa falló a la hora de “mostrar cualquier credencial mediambiental”, es decir, no presentaba polÃticas públicas o accesibles a Greenpeace sobre su actuación medioambiental.
Nintendo ha respondido finalmente al informe de Greenpeace, y la compañÃa ha indicado que “Nintendo tiene mucho cuidado para cumplir con todas las normativas importantes y evitar el uso de materiales peligrosos, reciclar materiales, etc. Por ejemplo, todos los productos de Nintendo distribuidos en todo el mundo están diseñados para cumplir con los estándares globables relevantes.”
“Para certificar que los productos de Nintendo cumplen con los estándares para sustancias quÃmicas peligrosas, Nintendo ha adoptado el sistema Green Procurement Standards, que requiere que nuestros suministradores de componentes certifiquen que cualquier pieza que incluya sustancias quÃmicas peligrosas no pueda ser suministrada, y Nintendo controla completamente los productos en la compañÃa.” Además, afirma que su compromiso ecológico sigue vigente, considerando que es una prioridad corporativa mundial.
Por su parte, Greenpeace ha recordado que “otras compañÃas publican su polÃtica quÃmica para permitir que los clientes independientes lo evalúen. Si Nintendo tiene esas polÃticas, deberÃa incluir todos los productos quÃmicos a considerar y tratar públicamente de manera igual a suministradores y clientes.” Por esto, sugieren a la compañÃa que “cese de usar los peores productos quÃmicos tóxicos” y que “implemente una polÃtica global de reciclaje.”
Sin embargo, la organización sigue criticando duramente a toda la industria del videojuego en su conjunto ya que, señala, “los fabricantes de consolas se están quedando muy por detrás de los fabricantes de móviles y ordenadores, quienes han estado reduciendo su carga de tóxicos en sus productos en el último año,” según ha afiramdo Zenia Al Hajj, de Greenpeace.
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